Por otro lado, restauradores del MNA intervinieron El Paraguas, fuente invertida ubicada en el patio central del recinto museístico, con lo que volvió a lucir impecable tras cuatro meses de labores de limpieza profunda con la técnica alemana ice-blaster (pellets de hielo seco aplicados con presión controlada), que permitió eliminar totalmente la suciedad y sales acumuladas durante más de medio siglo.
La obra fue diseñada en 1964 por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez y es considerada un hito de la ingeniería y la arquitectura mexicana. La tarea fue posible con la colaboración del Patronato del MNA y de las compañías Kärcher, Praxair y Power Wash.
El Adoratorio de Ehécatl, ubicado dentro del Metro, en la estación Pino Suárez, fue objeto del más importante trabajo de conservación desde su apertura pública en 1969. El INAH instaló cédulas, fotografías y un videomapping que muestran a los usuarios la trascendencia histórica del monumento mexica.
Los especialistas utilizaron la técnica de encalamiento y con el uso de materiales propios a la edificación prehispánica recuperaron el aspecto que debió tener este templo dedicado al dios mexica del viento, construido hacia 1400 d.C., bajo el gobierno del tlatoani Huitzilíhuitl.
En Ramos Arizpe, Coahuila, el instituto realizó la primera etapa de restauración de la mítica Capilla de Nuestra Señora del Rosario, donde la voz popular cuenta que el cura Miguel Hidalgo ofició su última misa.
Aunque el dato no ha sido corroborado por la historia, lo cierto es que en marzo de 1811 en la hacienda que alberga esta iglesia durmieron Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez, en su trayecto hacia Monclova, siendo traicionados y detenidos cinco días después en La Noria de Acatita de Baján.