Con el puño firme, Juan (cuyo nombre ha sido cambiado para proteger su identidad) sostiene un lápiz para hacer una línea curva que afina a cada trazo. Clava fijamente la mirada en la hoja de papel, se lleva las manos a las sienes, mueve la cabeza de forma negativa y gira con agilidad el utensilio entre sus dedos.
Tras unos minutos de silencio, Juan, quien a sus 21 años purga una condena de cinco años, que en un par concluirá, se decide a continuar su trazo, hasta formar un óvalo, con el que poco a poco forma la figura de una cabeza.
En cuestión de segundos las formas brotan del grafito. Juan voltea la hoja, difumina el color para crear sombras, remarca las líneas y forma un primer cuadro.
Sin despegar la mirada ni el lápiz de la hoja de papel, Juan le pregunta al compañero que está junto a él: “¿Sabes por qué estoy aquí?... Por crimen organizado”.

Como parte de las actividades que realiza Reinserta con los jóvenes, se lleva a cabo un taller de caricatura de 10 sesiones, en él los jóvenes participantes aprenden a expresar sus emociones.
“Cuando dibujo, saco todo lo que llevo dentro, es como si todo lo malo desapareciera y sólo existiera la hoja, el lápiz y yo”, dice Juan sin descuidar los detalles de su esbozo.
A la par que Juan cuenta cómo llegó a La Quinta, dibuja un insecto mantis que parece estar sentado y leyendo un periódico, le dibuja una expresión relajada; el trazo comienza a tomar forma. En el siguiente recuadro aparece de nuevo la mantis, esta vez con un cincel y frente a ella una roca grande que sobrepasa su tamaño.
A manera de historieta, Juan crea un tercer cuadro en el que el personaje principal da forma a la roca, la esculpe y adquiere una silueta humana.
Para completar la secuencia, las manos resecas y con callos de Juan dibujan al insecto que admira su creación, una escultura con la misma pose que El pensador del artista Auguste Rodin.

“Elegí la mantis porque es un animal pequeño pero muy fuerte, que puede lograr grandes cosas, como nosotros que estamos aquí, podemos crear grandes cosas si nos lo proponemos”, destaca.
Juan no es el único que muestra sus emociones a través de la caricatura. Pedro (cuyo verdadero nombre ha sido cambiado para resguardar su identidad) dibuja un pulpo con el ceño fruncido con un casco estilo militar, sostiene con sus tentáculos un arma similar a una AK-47.
A un costado del molusco, Pedro plasmó cruces y siluetas humanas a modo de cadáveres, acompañados de la frase: “Si hubiera llevado tinta en mi bolígrafo no me sentiría tan mal”.
Pedro muestra su obra a sus compañeros, lo describe pero evita dar más explicaciones sobre ello. Se encuentra recluido en La Quinta por homicidio.
Mercedes Castañeda Gómez Mont, directora general de Reinserta, explicó que el modelo que aplican tiene el objetivo de brindar a los jóvenes herramientas para una vida alejada del delito y que tengan un rol productivo en sus comunidades.
La labor comienza en los centros de internamiento para adolescentes privados de su libertad, donde se abordan varios ejes: habilitación laboral, salud mental, así como arte, cultura, deporte.
Actualmente, tienen presencia en tres centros de la Ciudad de México y uno del Estado de México. Los jóvenes inician un programa individualizado que toma en cuenta sus necesidades criminológicas, abarca actividades que promueven el desarrollo de capacidades laborales, educativas, de salud mental, bienestar, autocuidado y vida independiente.
“Tenemos actividades como entrenamiento canino, ventas, baile, composición musical, terapias cognitivo conductuales, serigrafía, un negocio de venta de botana que operan los chicos en proceso de reinserción, así como asesorías académicas y talleres para la vida y resolución de conflictos”, detalló Castañeda.